Actualmente se conocen muchas formas de amasar el pan, hoy miraremos de describir las más habituales, y destacaremos aquellas que por proximidad se utilizan en nuestra región.
Principalmente hay dos formas de amasar el pan: con máquinas o sin ellas. Cuando nos referimos a amasar el pan sin maquinas, queremos decir que para preparar la masa solo interviene la fuerza bruta de la persona que trabaja la masa.

Amasar el pan a mano, esta es la forma más tradicional de todas y la que se ha utilizado más a lo largo de la historia. Para emplearla sólo falta mezclar todos los ingredientes en un recipiente bastante grande para poder trabajar cómodamente, y trabajar la masa con las propias manos. Esta forma de amasar la masa es muy gratificante a nivel sensorial, ya que nos permite saber como esta la masa continuamente.
• Una variante de amasar a mano, sería utilizar al inicio del proceso una espátula para mezclar los ingredientes y acabar afinando la masa con las manos.
• Otra forma curiosa de amasar es mezclar los ingredientes de forma homogénea, pero una vez mezclados dejar que la masa trabaje sola y que también se afine prácticamente sola.

Ahora vamos a proceder a describir las diferentes formas de amasar a maquina, que básicamente se hace con amasadoras.

• Puede ser mediante una amasadora de rodillos. La característica principal de este tipo de amasadoras es que es lenta en relación a los tiempos que corren, pero como contrapartida no castiga tanto la masa y permite que pueda absorber bien el agua.
Amasadora con brazos. Esta tipo de amasadora no es tan lenta como la anterior y también trata bien a la masa. Con ella se pueden sacar producciones más grandes ya que es más rápida.
Batidora. Esta máquina es muy rápida y si no se controlan bien las velocidades, la masa coge demasiada temperatura y puede estropearse. No es una mala opción pero se debe estar muy encima de ella.

Estas son las principales formas de amasar el pan, a partir de aquí, cada país, región y cada época en la historia han tenido sus formas de amasar. ¿Cuál es la vuestra?