
Esta semana nos hacemos eco de un artículo publicado por el portal americano Care2, referente a los aditivos que contiene el pan de molde envasado en EUA.
Uno de ellos es la L-cisteína, un agente que se añade al pan de molde para hacerlo más blando y que proviene principalmente del pelo humano, de las plumas de los pollos y de los cuernos de la vaca. Este se aísla a través de un ácido para incorporarlo al pan.
El segundo agente peligroso es el bromato de potasio, que disminuye el tiempo de cocción del pan de molde y fortalece la masa. Este aditivo está relacionado con el cáncer de tiroides y riñones, por esto está prohibido en Europa.
Los granos refinados tampoco son demasiado buenos para la salud, ya que los procesan para que pierdan sus principales nutrientes alimentarios, quedando sólo azucares que pueden provocar picos en el nivel de azúcar de la sangre. También se ha demostrado que nos hace más resistentes a la insulina y pueden provocar presión alta.
Otro elemento muy común en el pan de molde americano es la azodicarbonamida, que mejora la textura del pan, pero que puede provocar problemas respiratorios en determinadas persones como el asma o alergias.
Para finalizar el artículo comentan la peligrosidad del jarabe de maíz que contiene un grado elevado de fructosa, este elemento ayuda a mejorar el color del pan y potencia el crecimiento de la masa, a los fabricantes les encanta, ya que es el azúcar más económico. En grandes cantidades este elemento puede provocar hipertensión.
